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No creas todo lo que piensas

Cuando me creo todo lo que pienso

Cuando alguien me da consejos como el de “no te creas todo lo que piensas” los escucho,  los dejo apartados en mi memoria, porque se que en algún momento de mi vida voy a entender lo que realmente quieren decir:

Son las nueve de la noche y Carlos aún no me ha devuelto la llamada. Le llamé esta mañana y como salió el contestador, dejé un mensaje diciéndole que por favor se pusiera en contacto conmigo lo antes posible.

He vuelto a tener un conflicto con mi jefe y Carlos suele asesorarme en cuestiones laborales, además de que es buen amigo y confidente. Pero lo cierto es que últimamente está muy extraño, siento que me esquiva. Tarda en responder a mis mensajes o no me devuelve las llamadas. Creo que está enfadado conmigo, le noto extraño.

El mes pasado fue su cumpleaños y me olvidé de felicitarle. Ya se que es una tontería pero creo que para él son detalles importantes. ¿Será posible que me esté guardando rencor por eso? Creo que otra cosa no puede ser… Hace una semana le dije de tomar un café y se hizo el loco, no me siguió la conversación. Seguro que está molesto conmigo por lo de su cumpleaños.

No me lo quito de la cabeza. No quiero tener conflictos con él. Es un buen amigo y no creo que le haya hecho nada tan grave. Voy a llamarle de nuevo para decirle que se deje de historias conmigo, que me despisté en llamarle en su cumpleaños, pero que luego me disculpé. ¡No me lo puedo creer..!

Puede parecerte una tontería, pero estuve toda la tarde dándole vueltas.

¿Sabéis qué sucedió a continuación?

Pues que le llamé con un discurso ya preparado y antes de que pudiera decir esta boca es mía, Carlos me contó que hacía un mes que su madre estaba ingresada en el hospital y que no había querido decirme nada porque no quería preocuparme (¡debe ser que me conoce bien!).

¡Ahora entiendo el consejo!

No creas todo lo que piensas

No podemos parar de pensar, es imposible. Aunque queramos, no tenemos capacidad para hacerlo.  Es como si le pidiéramos a la boca que dejara de salivar. Es un acto automático y nuestro cerebro está hecho para pensar.

Nuestra capacidad de raciocinio nos ofrece una ventaja como especie (al menos aparentemente), pero en ocasiones también es fuente de nuestro sufrimiento.

Y es que cuando estamos viviendo algo que no nos gusta o es de alguna manera amenazante, se activa de forma automática el interruptor cerebral de pensamientos en cadena

No creas todo lo que piensas

Ante una amenaza nos preparamos para la lucha

Siempre que percibamos algo como amenazante, se pondrá en marcha una cascada de respuestas físicas, mentales y emocionales que nos colocarán en el famoso modo de “lucha o huida” cuyo propósito es nuestra supervivencia, pero que si no somos capaces de controlar, puede producirnos más daño que beneficio.

¿Cómo dejar de creer en lo que pienso?

Detente y toma distancia de tus pensamientos

La solución es sencilla pero al mismo tiempo compleja. Es sencilla porque no necesitamos técnicas complicadas para conseguirlo y a la vez es complejo porque como todo, requiere de práctica y dedicación.

Cada vez que te veas perdida en pensamientos de aquellos que sabes de antemano que no van a aportar nada bueno a tu vida, simplemente detente y préstales atención. Para de hacer lo que quiera que estés haciendo, y conviértete en un espectador atento de todo lo que está pasando por tu mente, como si la vieras desde fuera.

Si te resulta difícil desvincularte de tus pensamientos haz que tu atención se dirija a cualquier otra cosa; mira a tu alrededor ¿cómo es lo que te rodea? Si hay gente contigo, obsérvalos, ¿qué están haciendo, cómo visten, de qué color tienen el pelo…? Si estás haciendo algo, pon atención a cada movimiento que hagas como si estuvieras a cámara lenta. Toma contacto con tu respiración y siéntela durante unos minutos. Busca tu forma única y personal de salir de tu cabeza.

¿Y qué hago a continuación?

Busca el pensamiento que está detrás de tu sufrimiento

Piensa

Este es el momento que requiere de verdadera honestidad por tu parte.

¿Qué es lo que realmente te preocupa? ¿Qué crees que está siendo amenazado en tu vida?

En el caso de mi historia con Carlos, si me hubiera permitido desvincularme de mis pensamientos catastrofistas, me hubiera dado cuenta de que lo que realmente me preocupaba, era que Carlos dejara de considerarme su amiga, en definitiva, que dejara de quererme.

Normalmente, cuando consigues dar con la creencia básica que está por debajo de toda la maraña de pensamientos y ves lo que realmente hay en tu corazón, surge en ti una sensación de alivio inmenso.  Todo tu cuerpo se relaja porque ya no hay necesidad de defenderse. Ya sabes qué te sucede y aunque el descubrimiento no sea del todo agradable, la realidad es curiosamente más llevadera que nuestras fantasías mentales.

⇒ Si tus pensamientos tienen tanta fuerza en ti que no consigues sentirte traquila, entonces necesitas pasar a la segunda fase:

Indaga en tu creencia

Ya has descubierto cuál es el pensamiento que te está haciendo sufrir y ahora necesitas saber cuánto de verdad hay en él.

Para hacerlo basta con que te hagas 4 preguntas que deberás responder  de manera sincera, breve y concisa.

⇒ El propósito de este ejercicio, es el de ayudarte a expresar tus creencias y juicios para que tú misma los puedas ver

Estas son las 4 preguntas que vas a hacerte (sigue el orden que te indico):

1. Esto que piensas ¿Es verdad?
2. ¿Tienes la certeza absoluta de que es verdad o hay espacio para algo de duda?
3. ¿Qué sientes y cómo reaccionas cuando te crees ese pensamiento negativo?
4. ¿Cómo te sentirías y como te comportarías si no tuvieras ese pensamiento?

Para que lo veas con más claridad sigo con el ejemplo de mi amigo Carlos:

Respondo a las 4 preguntas:

  1. ¿Es verdad? ¿Es verdad que Carlos no me quiere? Trato de calmarme y busco la respuesta dentro de mi. Recuerdo todas esas veces en las que hemos compartido juntos momentos maravillosos. Recuerdo la sensación de bienestar que siento cuando estoy a su lado. No, no se si es verdad que Carlos no me quiera.
  2. ¿Hay espacio para la duda sobre si me quiere o no? Por supuesto que si, ahora estoy siendo consciente.
  3. ¿Qué sientes y cómo reaccionas cuando crees que Carlos no te quiere? Me siento rabiosa y tengo miedo de quedarme sin amigos de verdad. 
  4. ¿Qué serías sin ese pensamiento? Sería una mujer feliz sin duda, porque me sentiría afortunada por tener a Carlos a mi lado. 

¡Ahora solo hace falta que lo pongas en práctica!

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2 comentarios en «No creas todo lo que piensas»

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