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Una forma de conectar contigo

Conectar con nuestro cuerpo

A veces somos capaces de sentir “algo” en nuestro cuerpo para lo que no tenemos explicación, o no sabemos muy de dónde viene. No hay dudas, lo sentimos plenamente, está ahí pero no sabemos muy bien qué es ni porqué lo tenemos. Nos decimos cosas como “umm no sé, me siento rara hoy” o “¡qué raro! estoy como triste pero no es tristeza lo que siento, es otra cosa… no sé“.

Notamos algo perfectamente pero nos resulta muy complejo tratar de definirlo o darle forma. A pesar de percibirlo, no somos capaces de averiguar cuál es la fuente de esa sensación. Para poder entender lo que nos ocurre, necesitamos de una forma o método para poder conectar contigo misma.

Sensaciones que dicen algo

Hace dos días me levanté de la cama con una sensación de revoltura enorme. No era cansancio por dormir mal, ni la típica rigidez mañanera, era otra cosa totalmente distinta a lo habitual. Notaba una opresión en la boca del estómago que no se iba. Sabía que no era un síntoma físico porque tenía cualidades diferentes: era una sensación vaga y no podía localizarla en una zona exacta en mi cuerpo. Tampoco tenía muy claro si lo notaba como una opresión o como con punzadas, porque parecía variar. Además de todas esas sensaciones corporales, me sentía algo así como triste sin motivo… ¡y no era la típica tristeza premenstrual!

No le di importancia porque tenía prisa por comenzar el día y apenas dediqué un minuto para profundizar en ello. Pero sí que me dije a mi misma que más tarde, si el día me lo permitía sería interesante averiguar un poco más sobre lo que estaba sintiendo. Y así fue, durante la tarde, cuando ya no tenía nada pendiente que hacer y me sentía más tranquila, fui a mi “cuarto de prácticas” hice una buena sesión de yoga y Feldenkrais y luego puse en práctica los pasos que me ayudarían a conectar con las sensaciones que había tenido por la mañana.

No fue difícil reconectar con esa sensación ya que de alguna forma había estado conmigo todo el día. Y gracias a ese momentito de introspección, pude disolver esa sensación en mi cuerpo, por un lado porque le dediqué la atención que necesitaba y por otro porque pude reconfortarme a mi misma gracias a lo que surgió. 

No estamos acostumbrados a escucharnos

Normalmente no nos hacemos mucho caso ante situaciones parecidas a la que os he contado sobre mi pesadilla. Otros ejemplos en los que podemos tener sensaciones similares podrían ser; sentir que alguien a quien conoces no está bien a pesar de que te dice lo contrario, dudar ante una decisión porque algo te dice que necesitas parar y escoger bien,  hacer algo por alguien porque percibes que lo necesita… son muchísimas las veces en las que nuestro cuerpo nos ofrece información y soluciones al mismo tiempo. Pero desgraciadamente apenas le hacemos caso.

Lo que sí que es habitual en estos casos, es que interpretemos mentalmente nuestras sensaciones a través de discursos conocidos y repetitivos. También solemos acallar a nuestro cuerpo con distracciones, con drogas o detrás de nuestras responsabilidades diarias. A fin de cuentas siempre hay cosas más importantes que hacer, que dedicarnos unos minutos de atención.

Muchos consideran que todo esto de la escucha corporal es como un cuento de hadas o peor aún, como un cuento chino. Sentirnos “raros” nos incomoda porque genera incertidumbre y no nos gusta la incertidumbre. No estamos acostumbrados a indagar en nosotros mismos, vaya a ser que descubramos verdades incómodas de aceptar. Y es comprensible, mirar hacia adentro es duro, pero al mismo tiempo es esencial para vivir sintiéndonos coherentes, sinceros y satisfechos.

Focusing: una forma de conectar contigo

Sesiones online de Focusing

Existe un modo de acceder a nuestro interior, una forma de escuchar lo que nuestro cuerpo trata de decirnos. Y todos podemos re-aprender a hacerlo porque nacimos con esa habilidad. Lo que sucede es que nos hemos olvidado de que la tenemos, no la hemos desarrollado. Algunos la tienen en desuso total y absoluto, pero otros la utilizan con frecuencia, incluso sin saber que lo hacen. 

En psicología se llama intuición (del latín intuitio, «mirar hacia dentro» o «contemplar»)  al conocimiento que no sigue un camino racional para su construcción y formulación, y por lo tanto no puede explicarse o, incluso, verbalizarse. La sensación de la que hablamos es muy parecida a lo que entendemos por intuición, pero sería una intuición sentida corporalmente.

Descubrir cuál es la raíz de nuestras sensaciones es lo que nos ofrece el Focusing. Una secuencia de pasos con los que poder acceder a toda esa información de forma sencilla y amable. Si quieres saber más sobre Focusing no te pierdas el contenido de nuestro blog o pincha aquí si quieres aprender a integrarlo en tu vida.

Necesitamos escucharnos más

La escucha interior del cuerpo nos lleva directamente a la raíz de aquello que nos preocupa, de todo lo que no nos permite vivir más ligeros o con menos sufrimiento. Hace que tomar decisiones sea siempre en una dirección acorde con nuestros valores y anhelos y mejora nuestras relaciones personales porque nos permitimos ser nosotros mismos.

A través del Focusing aprenderás los pasos que necesitas para escucharte cada vez que lo necesites; ante un problema o una decisión que tomar, cuando una relación personal se complica o simplemente para saber más de ti. Una herramienta indispensable que te acompañará siempre.

La escucha corporal

¿Te gustaría aprender a escucharte?

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