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¿Te sientes tensa?

La tensión en mi cuello

¿También tú te sientes tensa? Lo cierto es que casi todos tenemos una parte de nuestro que se tensa con más facilidad que otras. Una zona más sensible a los cambios, al estrés y a nuestros estados emocionales. En mi caso es el cuello, el lugar predilecto de sobrecarga para muchas mujeres de hoy en día.

Hace unos días empecé notando una ligera sobrecarga en los hombros y en el cuello. Estaba trabajando muchas horas delante del ordenador y eso siempre me pasa factura. De modo que de alguna forma estoy acostumbrada manejar una tensión más o menos constante en esa zona de mi cuerpo.

Pero todo cambió una tarde cualquiera. Estaba haciendo una maravillosa sesión de conciencia corporal en casa y  de repente sentí que a pesar de estar tumbada boca arriba en mi esterilla, la habitación empezó a dar vueltas y vueltas. Me incorporé asustada porque marearme no era algo que no hubiera sentido antes, pero lo que si era nuevo era la intensidad con la que estaba sintiendo el vértigo. Algo iba no iba bien.

Tuve un episodio de vértigo que me dejó noqueada, incapacitada para todo. No tenía otra opción que parar e intentar relajar mi cuerpo. Y eso hice durante los días siguientes. Poco a poco fui recuperando un estado de equilibrio relativamente normal para continuar con mi vida. Aunque obviamente, tendría que hacer cambios importantes.

La tensión como alarma personal

tensión corporal

Detrás de muchos de nuestros dolores musculares hay una historia que te pide atención. Si tienes tendencia a sobrecargar los hombros o te duelen las lumbares con frecuencia, es probable que provengan de intentos de tu cuerpo por defenderte de algo que vives como amenazante.

Si sientes una parte del cuerpo que es propensa a tensarse, puedes considerar esa zona de ti como tu pequeña alarma personal. Porque cada vez que experimentes algo que no te guste o que te siente mal, o en todos esos momentos en los que te olvidas de cuidarte y de escucharte, tu pequeña alarma personal empezará a sonar para que recuerdes que necesitas de tu atención.

Estás tensa porque de alguna forma tu cuerpo se acoraza para defenderte de algo que está considerando como una amenaza. Según este artículo de la Cadena Ser el 42% de los españoles sufre estrés con frecuencia. Y es la dificultad que tenemos para manejar el estrés, lo que amenaza nuestra salud mental y emocional. A pesar de vivas sin ser consciente de este “peligro”, tu cuerpo sí que lo sentirá y te enviará señales en forma de tensión para que tomes medidas.

Puede que lo que sea estresante para ti sea la relación que mantienes con tus hijos últimamente. O que tengas problemas con tu pareja. Quizás te genere estrés lo mucho que te exiges a ti misma o a los demás. Tal vez es tu falta de tolerancia o flexibilidad. O puede que sientas que el pasado no resuelto sigue condicionando tu vida. A veces simplemente es que no eres consciente de la energía que inviertes en tu forma de moverte y lo hagas con brusquedad o forzándote en exceso.

Así que el primer paso para reducir tu tensión corporal, sería averiguar qué te está afectando hoy y para eso necesitas parar y escucharte.

El círculo vicioso de la tensión corporal

Cuando la tensión hace acto de presencia, no solemos hacerle caso. Estamos tan acostumbrados a vivir de este modo que apenas somos conscientes de cuánto estamos cargando en nuestro cuerpo. Y esta situación puede convertirse en un círculo vicioso automatizado y casi inconsciente del que nos cuesta salir.

Por ejemplo, si estás estresada y sufres de tensión muscular de la que no eres del todo consciente, podrías estar metida en un círculo vicioso parecido a este:

Conciencia corporal para aliviar la tensión muscular

Ayuda para dejar de sentirte vacia

Empezar a solucionar tu tensión física, requiere de tiempo para ti misma. Es decir, si quieres dejar atrás el dolor muscular y la rigidez de tu cuerpo, necesitas dedicar tiempo de tu día a aquello que te ayude a sentir tu cuerpo, a reducir el ritmo de tu vida y que te permita cuidarte y mimarte como a ti te gusta.

Lo primero que necesitas hacer para detener el círculo vicioso de la tensión, es darte una buena dosis de conciencia corporal.

¿Y cómo puedes hacerlo?

  • Dedicando tiempo a hacer aquello que te ayude a SENTIR tu cuerpo: una buena clase de yoga o Feldenkrais o si lo prefieres tu dedica tiempo a tu deporte favorito, pero sin otro propósito que el de disfrutar de cada movimiento y respiración.
  • Medita, medita y medita. No es importante qué técnica de meditación utilices, cualquiera es válida si te ayuda a llevar una mirada hacia dentro de ti.
  • Regálate un masaje y deja que sea el tacto de otra persona el que te ayude a conectar con tu cuerpo.
  • ¿Te gusta pasear en el monte, leer, escuchar música, bordar, el bricolaje…? No damos la importancia que merecen las actividades que calificamos como ocio, pero que deberían ser el “must” de nuestro día a día. Haz todo aquello que te guste diariamente, no lo pospongas.

Y si hay algo que te tiene bloqueada porque te está costando especialmente. O si no sabes cómo relajarte y vives con dolor crónico, entonces mi consejo es que busques a alguien que pueda acompañarte para que transformes lo que te preocupa, en una oportunidad más para conocerte y vivir con plenitud.

>> Si crees que necesitas ayuda personalizada, puedes ponerte en contacto conmigo aquí.

¿Te gustaría aprender a escuchar a tu cuerpo?

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