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8 señales de tu cuerpo que te indican que estás (MUY) estresada

Todos nosotros conocemos muy bien el significado de la palabra estrés, estamos familiarizados con ella. Muchos de nosotros decimos que estamos estresados cuando tenemos la sensación de no tener horas en el día para hacer todo lo que tenemos que hacer. Estamos estresados porque no paramos durante el día y porque no dejamos de pensar en cosas que nos preocupan.

Entendemos el concepto de estar estresados. Pero no somos tan diestros en “sentir” que estamos estresados. A muchos de nosotros nos cuesta darnos cuenta de hasta que punto estamos acumulando estrés en nuestro cuerpo/mente. Y es que vivir desconectados de nuestro cuerpo hace que no nos demos cuenta de cuándo necesitamos parar, recuperar fuerzas, eliminar tensiones o pasar un rato agradable para nutrirnos.

Nuestro cuerpo nos habla constantemente.

Todos tenemos límites. Nuestros límites físicos son fáciles de percibir. Sabemos que no podemos levantar 100 kilos de peso o que no aguantaríamos una maratón. Pero no detectamos tan fácilmente cuándo estamos mental o emocionalmente sobrecargados. Tenemos una gran tendencia a soportar altos niveles de estrés y muchas veces no somos conscientes de que lo estamos haciendo. Pero nuestra capacidad de soportar estrés emocional o mental puede agotarse y provocar problemas graves en nuestra salud física y mental si no lo paramos a tiempo. Es por ello que es muy importante que prestemos atención a lo que nuestro cuerpo nos dice, para que podamos saber en qué punto de saturación nos encontramos.

Nuestro cuerpo es nuestro aliado en esto. Él siempre nos va a dar información  fiable sobre cómo nos encontramos. Nos dice a cada momento qué nivel de energía tiene, qué necesita y cómo puede recuperarse para seguir siendo funcional.

Lo único que debemos aprender es a hablar su mismo idioma para vivir en sintonía con lo que nos dice.

 

Estas son 8 señales de tu cuerpo que te indican que estás MUY estresada:

Rechinas los dientes por las noches:

El estrés va cargando de energía extra tu cuerpo, especialmente en tus músculos. Esa energía busca su salida y lo hace mientras duermes haciendo que tus músculos mandibulares se tensen, en lo que se conoce como bruxismo. Muchas veces no somos conscientes de que lo hacemos, pero podemos empezar a nota que nos duele la cabeza con frecuencia, que tenemos más molestias cervicales o existe desgaste en el esmalte de nuestros dientes.

Sufres fluctuaciones de peso:

Cuando estás estresado, tu cuerpo generalmente libera la hormona cortisol y esos niveles altos de cortisol en su cuerpo, pueden causar un cambio en tu apetito. Algunas personas dicen que sentirse estresados les hace comer más y con ansiedad. Mientras que para otras, el estrés les reduce el apetito.

Tienes problemas digestivos:

Los síntomas digestivos asociados al estrés son variados. Pueden ir desde ligeras molestias en la digestión a verdaderos problemas más serios como el síndrome de colon irritable. Nos damos cuenta de que nuestro sistema digestivo no está funcionando bien si por ejemplo, últimamente tenemos muchos gases o no vamos al baño con la misma frecuencia. Quizás tengamos acidez dolor en el estómago…

Tienes espasmos musculares:

Aquí ocurre igual que con el bruxismo. Estás acumulando tal cantidad de energía que tu cuerpo necesita liberarla mediante contracciones musculares involuntarias. Estos intentos de tu cuerpo por liberar energía pueden manifestarse también como tics, por ejemplo cuando el párpado de tu ojo empieza a vibrar sin poder hacer nada para evitarlo.

Notas mucho más dolor en tu “punto débil”:

Todos tenemos una parte del cuerpo que nos duele o molesta con frecuencia. La espalda es la zona por excelencia porque es donde suele acumularse la tensión que nos produce vivir estresados. Pero  también puede ser cualquier otra parte del cuerpo. Puede que estemos más estresadas de lo que creemos, si nos damos cuenta de que esa zona nos molesta o nos duele mucho más que lo habitual. 

Tu respiración es rápida, superficial y poco fluida:

El primer punto al que deberíamos mirar para saber si estamos estresados, es nuestra respiración. Ella está en relación directa con nuestro estado mental, emocional y físico. Así que es un síntoma inequívoco al que acudir cuando querermos información relevante acerca de cómo estamos realmente.

Tienes la sensación de que tus niveles de energía fluctúan mucho:

Cuando vivimos estresados no solemos darnos el descanso que necesitamos y nos desequilibramos a nivel energético. Unas veces te sientes con muchísima energía, y otras a penas puedes moverte de la cama. 

Sientes tu cuerpo rígido:

Mantener niveles altos de estrés además de aumentar la tensión de tus músculos está relacionado con procesos inflamatorios en las articulaciones. Muchas personas además retienen líquido a consecuencia del estrés. Todo ello puede darnos la sensación de vivir en cuerpo rígido, poco flexible y con poco rango de movilidad.

La forma que tiene el estrés de expresarse en cada persona es única. No es igual para todo el mundo. Es probable que tu cuerpo te hable de manera personal y única y puede que no lo haga de ninguna de las maneras que he expuesto aquí. A veces aparece un síntoma o una enfermedad sin una causa médica evidente y es en esos casos en los que hace falta un trabajo algo más profundo, para ver qué hay detrás de ello. Si ese es tu caso, te ofrezco un programa de acompañamiento para que juntas podamos averiguar qué te está pasando. No dudes en contactar conmigo si crees que lo necesitas.

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